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martes, noviembre 20, 2012
PROCESO DE FORMACIÓN Y DESARROLLO DE LA HISTORIA ACTUAL EN VENEZUELA
AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ
PROCESO DE
FORMACIÓN Y DESARROLLO
DE LA HISTORIA ACTUAL EN VENEZUELA
Ponencia presentada en el
19 al 21 de julio del 2007
Universidad de los Andes,
Mérida
“A los
tradicionalistas convendría recordarles
lo que tantas veces se ha dicho contra ellos:
Primero. Que si la Historia es, como el tiempo,
irreversible,
no hay manera de restaurar lo pasado.
Segundo. Que si hay algo en la Historia fuera del
tiempo, valores eternos,
eso, que no ha pasado, tampoco puede restaurarse.
Tercero. Que si aquellos polvos trajeron estos lodos,
no se puede condenar el presente y absolver el pasado.
Cuarto. Que si tornásemos a aquellos polvos
volveríamos a estos lodos.
Quinto. Que todo reaccionarismo consecuente
termina en la caverna o en una edad de oro,
en la cual sólo, y a medias creía Juan Jacobo
Rousseau.”
Antonio Machado[1]
[1] “Juan de Mairena”, Obras Completas. Madrid, Plenitud,
l956,pp.1002-03
INTRODUCCIÓN
La pregunta luce procedente: ¿qué puede llevar a quien se maneja en el terreno de la Historia, a
plantearse lo Actual como un objetivo capaz de servir de base o fundamento para
la creación de una rama específica de la disciplina? ¿Quién puede negar con
base-rigor que la Historia es ciencia de lo actual? ¿Pero cómo y por qué
hubo necesidad de plantearse la creación de esa disciplina? ¿Por qué una
disciplina sobre lo que tiene que ser el centro de lo que generalmente se
denomina como Ciencia de la Historia?
A mediados de la década de los
sesenta y teniendo como única guía a Marc Bloch, comenzamos a pensar en darle
relevancia y concreción al discurso
sobre la necesidad de estudiar ‘lo contemporáneo’. Desde un inicio no
entendimos cómo se podía estudiar historia sin tomar en cuenta el tiempo en el cual vivíamos. Y
caímos en cuenta, sobre la marcha, de que aún el estudio de lo que se nombraba
como contemporáneo no constituía una garantía de que se tocase lo que se estaba
actuando.
Porque esa contemporaneidad
tiene límites y condiciones: no es posible ir más allá de lo que permite
la documentación, las posibilidades de la crítica, los intereses de los actores
y la objetividad. En ese momento sentimos que era indispensable superar estos
escollos y proceder a echar las bases y comenzar a andar en dirección a crear
una instancia en el marco de la Historia que cumpliera la finalidad que por
principio le estaba encomendada a esa disciplina.
Propusimos formarnos en medio de una experiencia académica en y para el
estudio de lo actual. Con esto no solo decíamos que era algo consustancial a la
Historia que aquí no se hacía sino que nos atrevíamos a manifestar nuestra
voluntad y disposición para transitar el camino que permitiera el surgimiento
de estudios sobre lo que estaba pasando en ese momento en el país: el proceso
de la lucha armada.
Entonces, para el período lectivo 67-68 concretamos nuestra oferta de
‘Seminario Optativo’ sobre Historia Actual en la Escuela de Historia de la
Facultad de Humanidades y Educación de la UCV. Han transcurrido cuarenta años
en los cuales hemos desplegado una actividad de investigación enmarcada en ese
objetivo.
Hemos percibido otras acciones con el mismo propósito, aunque se
difiera en el abordaje teórico-práctico, pero sin que se deje a un lado el
rasgo que define a muchos intentos historiográficos: mantenerse en el camino de
la obtención de un conocimiento que sirva para mantener en alto ‘los viejos conceptos’ que contribuyan a dar vida a la falsa historia. La del
encubrimiento de la realidad para tapar la verdad de lo actual. Lo que define
el hoy y el mañana. Por ello cuando convocamos a hacer Historia Actual dijimos
simplemente: ¡Atrevámonos, al fin, a
hacer Historia!
I
CONCEPTO Y LÍMITES DE LA
HISTORIA ACTUAL
(La historia o es actual o no es
historia)
Con Marc Bloch la Historia es una unidad dialéctica de pasado, presente
y futuro que permite entender la
ausencia de linderos en el manejo del tiempo del hombre. ...“La incomprensión
del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero no es, quizás,
menos vano esforzarse por comprender el pasado si no se sabe nada del
presente.”... De allí que se concluya en que...“Esta facultad de captar lo vivo
es, en efecto, la cualidad dominante del historiador.”... [2]
Quien no tiene noción de lo que esto significa en el plano de lo humano-histórico,
difícilmente puede plantearse comprender el mundo del cual procede ni el mundo
hacia el cual va. Porque la historia, en definitiva, o es Actual o no es
Historia.
Pero ¿cómo captar lo vivo si los
intereses económicos, políticos, sociales o estatales tienen completamente
secuestrados o tapiados los documentos-huellas para impedir su llegada al
archivo? ¿Cómo desconocer que es mucha la documentación que no supera la prueba
del tiempo mediatizado por los intereses de la clase-capital o por la clase política?
Porque, en todo caso, se trata de
impedir que el historiador cumpla su cometido principal: desentrañar los
arcanos, la raíz-causa de los males que hoy nos asedian.
¿Cómo salvar esta situación que termina ubicando al historiador en el
plano de la imposibilidad de captar lo vivo
...“los sucesos más inmediatamente captables”? [3]
La salida está en la propia realidad: es necesario captar lo vivo a partir del
propio testimonio, de las huellas de lo vivo y teniendo en cuenta el
legado-conocimiento que nos otorga el
pasado. Y sin olvidar en ningún momento que la historia, más allá de los
señalamientos de tantos teóricos y ‘prácticos’, no es ciencia del pasado, sino
ciencia de y para lo actual.
Y esto reclama un alto nivel de conciencia. Porque quien no sabe donde
está parado ni como llegó al lugar,
simplemente será llevado o conducido. Nunca irá por su
decisión-determinación. Esta es la historia hecha por quienes deciden y no
por quienes actúan.
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