lunes, octubre 11, 2010

LOS NO DESCUBIERTOS: UNA REVISIÓN PERMANENTE DEL HOMBRE, LA VIDA, LA HISTORIA Y EL PORVENIR




Material publicado en el Suplemento Cultural de Últimas Noticias, 
en octubre del 2001.

Hace quince años exactamente designamos con el nombre del Movimiento de Los No Descubiertos(1) , nuestra oposición-enfrentamiento a la vieja tesis de que se echó mano hace cinco siglos para justificar la invasión a la sociedad que habitaba en las tierras que el ocupante bautizaría como América. Una década antes ya habíamos comenzado a esbozar estas ideas y a plantear una nueva periodificación para la historia de este continente (2) . Ante el añejo, gastado, tramposo y vacío concepto de “Descubrimiento de América”, opusimos la conciencia y la condición de los No Descubiertos. Con ello, queríamos hacer evidente que la calificación que designaba y designa a una sociedad y a un continente (tierras y hombres) como descubierto, tenía y tiene el propósito de sellar la diferencia entre unos hombres superiores, con capacitación y posibilidades materiales, intelectuales, espirituales, militares y religiosas para descubrir (es decir, tomar, ocupar, invadir), y unos hombres inferiores, impedidos de aspirar a otro rango-condición que el de descubiertos.

EL SENTIDO SUPERIOR-INFERIOR DE LA DICOTOMÍA
DESCUBRIDORES-DESCUBIERTOS

Esos seres, que no fueron tenidos ni reconocidos como gente, se les calificó de ‘descubiertos’ , lo que definía desde un inicio el tipo de relación que se habría de establecer con los descubridores-invasores, quienes fungían de ser los portadores de la condición de gente y de ser propietarios del don de la ‘civilización’. Desde entonces la dicotomía descubiertos-descubridores que por cinco siglos ha tenido permanencia y un importante espacio. A lo largo de este tiempo, los americanos y específicamente los latinoamericanos, hemos sido tenidos y considerados como descubiertos. Productos de la acción civilizadora que vino a crear e inventar este continente, como ha apuntado O’Gorman: América es una invención de Europa’(3) . Al viejo continente se le debe abonar el favor de la condición de gente, la llamada cultura-civilización que deja atrás todo el mundo de atraso-animalidad que habitaba en estas tierras.

A LA MENTIRA DESCUBRICIONISTA NOS ENFRENTAMOS
DESDE LA DECADA DE LOS SESENTA

A este panorama nos enfrentamos desde los tiempos de estudiante en la Escuela de Historia de la UCV (1962-1966)(4) . Entonces era inevitable la reacción ante catedráticos que abordaban el tema del llamado descubrimiento con la misma simpleza-trivialidad que lo hacían los maestros de primaria del siglo pasado. Parecía realmente insólito que el discurso fuese exactamente el mismo. Advertimos entonces que el mensaje de los descubiertos no ha experimentado ningún cambio desde Cristóbal Colón a Fidel Castro (5) . En el mejor de los casos se ha condenado la conquista por despiadada y criminal, pero sin cuestionar la condición superior del invasor. En el fondo, el mensaje descubierto reslta el establecimiento de estructuras propias de la civilización en las ‘sociedades’ que habían sido tomadas o ‘descubiertas’. Sólo, y a partir de ese momento, se puede hablar de gente dispuesta a echar a andar la historia. Según el invasor, lo que aquí existía no era capaz de hacer historia. De allí la afirmación según la cual este continente es creado-inventado por el ‘viejo mundo’. Pero esto significa, a la vez, que es a partir de este acontecimiento cuando se puede hablar de historia en esta latitud. Con la aparición del hombre de este espacio y este tiempo se dan todos los elementos para establecer la historia. De allí que estemos frente a un ‘Nuevo Mundo’, una ‘nueva sociedad’, un ‘nuevo continente’, que proviene del padre o ‘viejo mundo’.


DESDE LA ESCUELA HASTA LA UNIVERSIDAD
EL MISMO CUENTO DE LA TRES CARABELAS

En las aulas universitarias en las cuales supuestamente se forman historiadores, comenzamos a manifestar nuestro desacuerdo con el arsenal de ‘miseria intelectual’ que se seguía acuñando en nombre de una supuesta ciencia de la historia. Difícil olvidar aquellas ‘clases’ sobre el ‘descubrimiento’, pórtico a la llamada historia moderna. Imborrable aquel espectáculo que consistía en ver a un profesional de la historia, a nivel universitario, comenzar por dibujar en la pizarra (utilizando incluso tizas de colores) las tres carabelas, a saber La Pinta, La Niña y La Santa María. Luego venía una gomosa exposición que superponía empresa-aventura colombina, con mercantilismo e intereses de la ‘corona’. En una de esas oportunidades, señalamos nuestro cansancio-aburrimiento respecto a algo que habíamos escuchado materialmente durante todos los años que teníamos. Se trata de algo que repetimos una y mil veces, pero que no logramos entender. No sabemos, por más que se nos dice, qué es eso de descubrimiento y por qué tuvo que haber un tal descubrimiento para que unos, mejor armados, viniesen a masacrar a quienes no estaban preparados para una guerra a escala mayor.

UNA HISTORIOGRAFIA PARA DEFENDER
LA RAZON DEL INVASOR

La respuesta ‘científica’ no se hizo esperar: debemos estar orgullosos de la empresa civilizadora que se conoce como conquista. A partir de ese momento comenzó el enfrentamiento a la barbare, al atraso, al politeísmo, a la antropofagia. Lo que algunos piensan que era gente que habitaba estas tierras, eran simples animales que se comían los unos a los otros. El conquistador trajo un modo de vida, una religión, un idioma, una forma de producir, unas instituciones, educación, leyes y, en general, la civilización. Lo mejor que nos pudo pasar fue el descubrimiento, la conquista y la colonización, aunque hay que lamentar la cantidad de indios que fueron liquidados por oponerse a la acción culturizadora y evangelizadora. A lo mejor hubo algunos excesos pero lo que está fuera de dudas es que hay un balance positivo que está por encima del negativo. Si no nos hubieran descubierto, a lo mejor estaríamos todavía en la era del guayuco, la flecha y la recolección.

EL VIEJO CUENTO DE LOS SALVAJES
QUE SE COMIAN LOS UNOS A LOS OTROS

Nuestra reacción, en aquel momento, era más intuitivo-imaginativa que otra cosa. Había alguna lógica que nos hacía sentir que el planteamiento ‘académico’ estaba tomado por la perversión. Pero, en todo caso, sentíamos también que la posición que podíamos referir estaba por encima, en elaboración, que las cosas expuestas por la academia, que eran las mismas que nos enseñaba la maestra de primer grado: los primeros habitantes de Venezuela fueron los indios. Ellos eran nómades, politeístas, incultos y se comían los unos a los otros. Cuando Cristóbal Colón descubrió a América y a Venezuela tuvo que mandar a matar a todos los que se oponían a la colonización. Sólo quedaron vivos los que se portaron bien y recibieron la cruz y el credo. Luego se les esclavizó o se les llevó al repartimiento y la encomienda para que engranaran en la producción. Para nada tenían que sentirse gente.

FRENTE A LA PROPOSICIÓN DE HUNDIR LAS CARABELAS
SE ME RESPONDIO CON LA EXPULSION

En una tarde del mes de octubre de 1964, nuestra voz se hizo eco de la reacción por muchos días aguantada. ¿Hasta cuándo se repite el cuento del descubrimiento y las carabelas? ¿Por qué no admitir que es hora de hundir La Pinta, La Niña y La Santa María? ¿Cómo negar a Bolívar que en el Mensaje a Angostura dice que aquí hubo una invasión? ¿Es falso acaso que éste es el mayor holocausto de la historia de la humanidad? La Jefatura de la Cátedra entendió que lo expuesto era materialmente un irrespeto y materialmente una burla, a lo que con tanto rigor se había expuesto. Era inaceptable aquel ataque personal del estudiante que venía a ‘tergiversar’ la profunda y seria exposición sobre el descubrimiento y la conquista. En este caso, el enfrentamiento quedó en amonestación. Posteriormente se convirtió en expulsión temporal por ‘irrespeto a la jefatura de la Cátedra de Historia de América”. A la autoridad mayor del momento, Dr. Miguel Acosta Saignes, nuestro planteamiento le resultó extraño y aunque no estuvo de acuerdo con la petición de expulsión, no parecía muy dispuesto a impedirlo. Los compañeros de curso eran en cierto modo solidarios, pero no alcanzaban a entender porqué tanta oposición a algo que estaba claro en todos los apuntes desde el primer grado.

PARA LA DECADA DE LOS SETENTA DESARROLLAMOS
LA TESIS DE LA INVASION

A comienzos de los años 70, publicamos nuestro libro titulado Modelos de violencia en Venezuela. Para entonces teníamos consolidada nuestra oposición a todo lo que significara descubrimiento. Nos acogimos al criterio de la invasión. En la introducción de este trabajo señalamos: “1. Desde el momento en el cual se produce la invasión en lo que luego habría de llamarse América, se inicia para nosotros la historia de la violencia. La esencia de la violencia explotadora se mantiene invariable y los cambios y modificaciones experimentados han estado dirigidos al reacomodo de los mecanismos utilizados para el permanente ejercicio de la imposición. A su vez, la violencia de los explotados no ha alcanzado el grado de solidez, el sentido y contenido necesarios para subvertir, modificar esa imposición.” (6)

HABIA QUE IR A LA RAIZ DE LA TRAMPA
DESCUBRICIONISTA

Esta idea de la invasión, que conlleva la masacre-destrucción, la violencia permanente, la imposición en todo sentido y dirección, el vejamen al débil, la supeditación creciente, la mantuvimos por más de una década. Pero para nosotros estaba claro que la misma no recogía todo lo que sentíamos y queríamos expresar. Porque, específicamente, invasión no niega el mal llamado descubrimiento. Teníamos conciencia de que se podía decir que una vez descubierta América, el descubridor se comportó como un invasor y que ya, en el plan de conquistador, acometió una masacre. Esta discusión la planteamos en diferentes oportunidades en el grupo de trabajo del Centro de Estudios de Historia Actual a finales de los 70. No había duda que el término invasión era insuficiente. A comienzos de los años 80 se empieza a hablar de la magna celebración del V Centenario del Descubrimiento. Se anunciaba un gran festejo mundial y la realización de muchas reuniones. La “Madre Patria” crea entonces un proyecto para relanzar a Iberoamérica. Retomar los vínculos entre madre e hijos y ofrecer la ayuda necesaria inclusive a los hijos descarriados como en el caso de Cuba. Lo que se pedirá a cambio es muy sencillo: fidelidad al creador-inventor de América.

PARA EL QUINTO CENTENARIO LA PROPIA MADRE PATRIA
SE AUTOCRITICO Y PLANTEO EL ENCUENTRO
DE DOS MUNDOS

No importa que no se le considere descubridora pero sí autora de los días de este continente-sociedad. Es más: España manifiesta su arrepentimiento por los abusos cometidos en la conquista y llega incluso a buscar una sutitución: la del encuentro de dos mundos. Esto es algo que corresponde al pasado, en la actualidad se debe mirar hacia delante y saber que lo importante es que debe reconstruirse la realidad de Iberoamérica. A partir de este momento entendimos que era necesario trabajar aceleradamente en la construcción de una respuesta que tuviera solidez y fuera capaz de aguantar el tiempo. El problema se centraba en algo muy específico: ¿cómo calificar lo que a lo largo de cinco siglos se ha bautizado de una y única manera: descubrimiento de América? ¿Cómo establecer las leyes que rigen ese proceso y el lenguaje que permita su explicación? Cada vez intentábamos profundizar en la reflexión que nos alejara de lo que calificábamos como un atrapamiento. En efecto, el tal descubrimiento actuaba (y por desgracia aún actúa para millones de latinoamericanos) como una especie de dogma, una verdad establecida. Algo sobre lo que no es posible dudar.

¿ES QUE ACASO SE DESCUBRE SOCIEDADES
COMO SE DESCUBRE TIERRAS?

La búsqueda llegó a un punto importante a fines de la década de los ochenta. Entonces logramos un avance importante: diferenciar la realidad del término, calificación o “concepto” establecido para calificar esa realidad. El estudio de lo concreto-histórico nos permitió evidenciar que estábamos en presencia de lo que, en principio, podía tenerse como una total inexactitud: ¿qué significa descubrimiento? ¿Cuándo se habla, debe y tiene que hablar de descubrimiento en términos históricos? ¿En el propio inicio de la sociedad está el descubrimiento? ¿Hay sociedad por la misma sucesión de descubrimientos? ¿Implica lo que se llama descubrimiento la invención-creación de una sociedad o se aplica el término a lo que ya está establecido aunque no difundido? ¿Cuál es la relación entre descubrimiento y conocimiento? ¿Para qué y a quiénes ha servido lo que se conoce como descubrimiento?

NO HAY SOCIEDADES CUBIERTAS Y DESCUBIERTAS

El respectivo enfrentamiento a cada una de estas interrogantes fue fundamental para avanzar hacia un terreno más firme en lo que respecta a la lógica histórico-material. No fue difícil establecer que, a nivel de los viajes de exploración del siglo XV, se consideraba descubrimiento a la posibilidad que se tenía de arribar a territorios con condiciones para ser habitados. Se trata, en cada ocasión, de lugares aptos para la vida humana por sus condiciones naturales, por sus aguas, pastos y frutos. Por ofrecer condiciones para albergar al hombre y para el desarrollo de la vida en sociedad. Tierras para la productividad que son objeto de la mayor atención y, en consecuencia, tomadas en cuenta para efectos de legislación. En este sentido, quien descubriese o reconociera una de estas tierras, la tendrá como suya tanto en sus frutos. Nunca se dijo que era posible o que estaba planteado descubrir gente, sociedades. El descubrimiento es entonces de territorios. Y si esto es lo que plantean las propias leyes de Indias ¿por qué se llega a hablar del Descubrimiento de América?

NADIE DESCUBRE A NADIE

La respuesta la obtuvimos con relativa facilidad: el concepto o calificativo se traslada a la sociedad porque el invasor tiene necesidad de justificar la apropiación de un territorio que, a diferencia de lo usual, está poblado y en pleno estado productivo, tanto en lo agrícola como en lo minero. En el caso de lo que se nombrará como América, era necesario obtener la autorización para tomar el territorio, independientemente de aquellos que lo habitaban. Y a quienes de paso, y para seguir la letra de las disposiciones legales, no se les considera como gente. Son una especie de ‘animalidad’ que está muy lejos de alcanzar la condición humana. De allí que se le diera el pero tratamiento, que se masacrará en la forma más perversa y criminal. Caímos en cuenta, en este momento, que el descubrimiento era un gran trampa, trácala, deformación, una falsedad para justificar el robo, el despojo, el más inmenso y profundo saqueo. Se trataba, en términos mercantiles, de apropiarse de la mayor cantidad de metales preciosos y aumentar la posibilidad de transitar por las vías de la acumulación de capital. Para el estado español, que aún pensaba en el medioevo, esta empresa preciosista tiene entonces la primera importancia y por ello se le dedica la mayor atención.

LOS NO DESCUBIERTOS
UNA CONCIENCIA Y UNA CONDICION DISTINTAS

A estas alturas, para nosotros estaba absolutamente claro que el descubrimiento, como se le utiliza, carece de sentido porque no se le aplica a territorio sino a una sociedad que, en términos geohistóricos, implica el hombre que despliega su acción en un espacio determinado. La conclusión se nos hizo obvia: no hay sociedades cubiertas y descubiertas. Simplemente hay sociedades. Y en ningún momento ha estado planteado que una sociedad descubre a otra: ¡Nadie descubre a Nadie! No hay descubiertos. Por tanto, a los 500 años de acciones descubricionistas, que ha servido para mantener vivo el saqueo, la masacre y el impacto a la condición humana del hombre de estas tierras, frente a la trampa-engaño descubricionista, frente a este movimiento de la mentira y la infamia histórico-historiográfica, levantamos la propuesta de los No Descubiertos, una conciencia y una condición distintas. Una manera diferente de entender y hacer la historia.

UNA PROPUESTA TEORICO-METODOLOGICA PARA EL ESTUDIO DE LA HISTORIA DE VENEZUELA Y AMERICA

A partir de este momento, comenzó nuestra revisión de lo que ha sido y es la historia de este continente y específicamente de Venezuela. ¿Cómo explicar la historia desde la perspectiva de los No Descubiertos? En octubre de 1986 se realizó la Primera Reunión Nacional de los No Descubiertos. Por primera vez discutíamos públicamente lo que hasta ese momento había estado circunscrito al Centro de Estudios de Historia Actual y la Cátedra Pío Tamayo. Lo que en principio fue sólo una propuesta, se calificó y asumió afuera como un movimiento. Se trató de un deslinde que enfrentaba dos maneras de entender la historia: la tradicional de la creación-invención de Europa, la trampa-engaño del descubrimiento y la que no acepta la condición-estigma de descubierto. En lo sucesivo se imponía el tratamiento de los grandes temas de esta historia, desde la perspectiva teórico-metodológica de los No Descubiertos. En esa dirección hemos andado. De este modo, nos hemos planteado lo relativo al sujeto-actor de la historia, al tiempo-períodos de la acción del hombre, a la aparición y desarrollo del pueblo y su correspondiente labor-acción, al problema de la libertad, las clases sociales, la explotación y, en general, las leyes que rigen el proceso histórico latinoamericano y venezolano.

1 El Movimiento de los No Descubiertos, comienza a desarrollarse a partir de 1985, en los distintos talleres, seminarios y foros producidos en el marco de las actividades de la Cátedra “Pío Tamayo”, a nivel nacional y el Centro de Estudios de Historia Actual del IIES/FACES/UCV. Se formaliza en el año 1986, en la ciudad de Mérida en la I Reunión Preparatoria del Congreso de los No Descubiertos, que dio paso a Reuniones Preparatorias Anuales, organizadas en distintas ciudades del país y que culminaron con el I Congreso Continental de los No Descubiertos, realizado en la UCV, en octubre de 1992, con la participación de invitados y delegados extranjeros.

2 En nuestro libro Modelos de violencia en Venezuela. Caracas, Desorden, 1974, ya planteábamos el término de invasión para sustituir el de ‘descubrimiento’ y proponíamos una nueva periodificación de la historia de este continente. Si quisiéramos irnos aún más atrás, tendríamos que señalar las discusiones y debates que se produjeron en el marco del Círculo de Estudiantes de Historia de la UCV (CEH), que contribuimos a fundar en el año 1964.

3 Edmundo O’Gorman, La invención de América. México, Fondo de Cultura Económica, 1958.
4 Desde el Círculo de Estudiantes de Historia (CEH), fundado en 1964, abrimos discusiones y debates críticos sobre algunos de estos temas e iniciamos una serie de publicaciones mimeografiadas que dejaban ver algunas posiciones distintas. Tal es el caso, por ejemplo, del Discurso de Incorporación a la ANH (Caracas, CEH, 1964) , de Enrique Bernardo Núñez, texto que reclamaba una nueva visión sobre la historia de Venezuela.
5 En la II Declaración de La Habana (1962), Castro alude ‘normalmente’ al Descubrimiento de América. En 1992, se pliega como uno más al festejo-celebración de los que llamaron los colonialistas el V Centenario del Descubrimiento. Los demócratas venezolanos han manifestado si voluntad-decisión de descubiertos. En algunas oportunidades el actual presidente HCF ha rechazado este término, sin llegar a tomar partido por la tesis que propugnamos.
6 Op.cit., p. 13.

Agustín Blanco Muñoz

Material publicado en el Suplemento Cultural de Últimas Noticias, en octubre del 2001.

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