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jueves, agosto 30, 2012

OMAR OSORIO AMORETTI SOBRE ELÍAS MANUITT CAMERO



 Omar Osorio Amoretti




 
La siguiente noticia ha de ser grata para aquellos interesados en conocer a fondo el proceso histórico de la Venezuela de mediados del siglo XX. Y no es para menos, pues se trata de la publicación de Venezuela, un país podrido, libro número veintitrés de la serie Testimonios Violentos dirigida por el doctor Agustín Blanco Muñoz.

En esta ocasión le tocó hablar a Elías Manuitt Camero, militar que desde joven participó en la conspiración de Hugo Trejo contra la dictadura perezjimenista y luego cambió el cuartel por la montaña para, así, llevar a cabo la prédica de la lucha armada contra el sistema democrático recién instaurado. Estamos, pues, ante la voz de un dirigente que formó parte de la lucha política en la llamada “década violenta”, uno de los períodos históricos más polémicos en la actualidad.

A diferencia de otras personalidades entrevistadas que demandan mayor cultura histórica o agudeza analítica, la discusión entre Blanco Muñoz y Manuitt Camero carece de rodeos, de circunloquios. Da la impresión de estar oyendo hablar a dos compañeros sobre acontecimientos trascendentales, aunque presenciados por ambos. Una conversación que oscila desde la reflexión sobre los sucesos capitales de su época hasta los detalles de la vida guerrillera.

Sin duda, el testimonio de Manuitt Camero es la visión de un sector derrotado militarmente que halló en la violencia la única vía posible para la solución de los problemas del país. Pero, además, constituye una autocrítica severa a las fallas y vicios que presentó esa izquierda alzada en armas, problemas que, desde su punto de vista, incidieron notablemente en la victoria de la democracia. De esta manera, a través de 264 páginas (uno de los textos menos voluminosos si tomamos en cuenta sus entrevistas anteriores), nos adentramos en el conocimiento directo de un proceso histórico-social que, a decir de Blanco Muñoz “(…) se extendió mucho más allá y cuyas huellas aún se sienten en nuestro hacer político”.

Diario 2001,  26 de agosto del 2012, p. 26
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domingo, agosto 12, 2012

HENRY URBANO - MIGUEL ACOSTA SAIGNES Y ELÍAS MANUITT CAMERO


MILITANTES EN LOS IDEALES DE
UNA VENEZUELA SIN MISERIAS

Hace apenas días los amigos de la Cátedra Pío Tamayo y el Centro de Estudios de Historia Actual de la Faces-UCV pusieron en mis manos los más recientes libros del Dr. Agustín Blanco Muñoz. Se trata de los tomos 23 y 24 de su colección ‘Testimonios Violentos’.

Pero el envío venía con la solicitud de que hiciese la presentación de estos materiales en el marco de este evento. Una tarea grata pero difícil porque se trata de referir, en primer lugar, la obra de un experimentado profesional que ha hecho de la Historia Actual, del estudio y  comprensión del presente y el futuro objetivo principal de su actividad.

Es el trabajo con los actores del acontecer para que contribuyan a escribir la historia en la cual han tenido y tienen participación. Una práctica que va más allá del viejo oficio del historiador unido sólo al documento. En este caso se acude a la viva voz, al aporte de información e interpretación de los propios ejecutantes de un evento.

Y en segundo lugar tenemos los más recientes productos de la investigación que dirige este investigador que recoge ahora los testimonios de dos luchadores, dos conciencias y dos aportes que sirven de fuente para captar las grandes líneas que rigen estos tiempos.

En este caso estamos ante dos textos de vidas que mucha huella nos dejaron. Dos luchadores sociales comprometidos con la causa que decidieron levantar: El Capitán Elías Manuitt Camero y el Doctor Miguel Acosta Saignes. Dos hombres del siglo XX cuyos mensajes quisieron llegar más allá. Y aquí estamos, en pleno siglo XXI contribuyendo a que sus voces adquieran el volumen y la extensión que se merecen.



El libro-entrevista a Elías Manuitt Camero tiene por título: Venezuela, un país podrido. Esta es la visión-síntesis de un luchador que en medio de una larga reflexión ve que el país se nos pudre en las manos y que las luchas con las supuestamente se le quiso rescatar, la democracia representativa instaurada en 1958, o la lucha armada de la década de los sesenta, no pudieron detener los niveles de crisis, violencia y vacío que se fue apoderando de él.

EMC ingresa a la Escuela Militar en los 40 y en 1962 deserta para irse a las guerrillas, al Frente ‘José Leonardo Chirinos’ de Falcón. Un lustro después se encamina hacia La Habana, donde asume misiones de índole internacional. Pero ya a fines de los 70 está en su pueblo natal, de regreso de una experiencia que lo llena  de decepción y de dolor.

Para EMC al país lo esperan tiempos muy duros y la salida a la enorme crisis pasa lamentablemente por una gran mortandad. Y en ese doloroso colofón queda la propia vida de este poeta y soñador, luchador y guerrillero. La soledad, el abandono y la frustración quedan estampados en el propio dedo de este hombre angustiado y dolido, que aprieta el gatillo sobre sí mismo. Una muerte que sintetiza el desgaste humano-espiritual de un tiempo de sequía y agotamiento que no sabemos hasta donde se extenderá.

Y al lado de este duro testimonio del poeta que decidió acampar en la eternidad, Blanco Muñoz coloca la lección del Maestro Miguel Acosta Saignes, uno de los colosos de la investigación, el pensamiento y la trascendencia del siglo XX venezolano.



En efecto, el testimonio de MAS, el aragueño nacido a comienzos del siglo  y figura mayor de la generación del 28, es significativo para captar las grandes coordenadas que definen el tiempo en el cual vivió. Pero agreguemos que estamos ante un pensador que tiene como primer objetivo de reflexión  su país en el contexto mundial, por ello su permanente proyección hacia los tiempos que vienen y la manera de encararlos. La alarma la prende permanentemente: viene el siglo XXI y tenemos que prepararnos para las exigencias que nos plantee.

Y hacia ese punto precisamente se dirige permanentemente la palabra del antropólogo, sociólogo, geógrafo, historiador, periodista, etnólogo y poeta: es necesario que nos consigamos con el futuro en las mejores condiciones.

Por ello su testimonio no solo deja traslucir una angustia fundamental por dejar plasmadas las líneas básicas para abordar en términos de investigación los grandes temas que afectan la sociedad venezolana del presente. Para él no estaría completo el cuadro mientras no se incorporase la preocupación por lo que viene.

En estas conversaciones se revela el proceso mediante el cual fue creando su obra, la angustia por alcanzar una forma interpretativa que permitiera avanzar en el estudio de la realidad venezolana y a una participación política que lo llevó a ocupar posiciones protagónicas en las luchas contra la tiranía gomecista y en el llamado período de transicion, que lo condujo a un largo exilio.

En el Castillo de Puerto Cabello fue alumno de Pío Tamayo, en la Escuela de Idealidad Avanzada que el luchador y poeta tocuyano había instalado en su calabozo.

A fines de los 30 es aventado al exilio. Permanece en México, donde estudia Economía y Antropología. Regresa en 1947 y funda la Escuela de Periodismo. Para ese momento, se refugia en sus cuarteles de antropología, en la docencia y la investigación. Fue dos veces Decano de la Facultad de Humanidades y Educación.  Llegó también a ocupar cargo de senador en el parlamento, donde destacó por su defensa de los presos políticos.

Para MAS las guerrillas no fueron un error garrafal, como muchos decepcionados afirman. De modo que para él los Elías Manuitt Camero no le fueron extraños. Es una lucha que aprecia y a la cual otorga su legítimo valor.

El autor de estos libros, como antes dije, el conocido historiador ABM ha puesto el acento en la Historia Actual como espacio central de su preocupación. Y en ese hacer ha publicado 24 volúmenes de Testimonios y quedan al menos un centenar en sus archivos. Ha publicado asímismo, en diez tomos, los resultados de la investigación: La violencia en la Venezuela reciente: 1958-1988.

Hoy trabaja en diversos proyectos de investigación dirigidos a comprender lo que hoy ocurre en este país.

Agregaríamos, finalmente que estos dos libros, de estos dos militantes en los ideales de una Venezuela apartada de las miserias, aportan dos visiones sobre un mismo país con una conclusión similar: nos esperan tiempos muy difíciles.

Y ojalá estos testimonios puedan  contribuir a la tarea colectiva que tenemos por delante: cambiarle el rumbo a una historia de destrucción, y avanzar hacia un hacer, un pensar y un vivir más justo y esperanzador. Estamos ante dos libros del siglo XX que abordan el siglo XXI que ningún interesado en comprender nuestra realidad puede o debe ignorar. Muchas gracias!


Palabras del Doctor Henry Urbano, Coordinador del Postgrado del Núcleo Nueva Esparta, el 12/07/12 en la presentación de los dos últimos libros de ABM, en el LXXIII Reunión Ordinaria del Núcleo de Autoridades de Postgrado de la Universidad de Oriente.


Información sobre los libros
Tlfs 0414 333 6515 / 0416 638 7320
dbarrolleta@gmail.com / abm333@gmail.com / merysananes@gmail.com


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viernes, agosto 03, 2012

OMAR LARES HABLA DE ELÍAS MANUITT CAMERO




OMAR LARES
COMENTA LA ÚLTIMA OBRA
DE AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ

VENEZUELA
UN PAÍS PODRIDO
HABLA ELÍAS MANUITT
CAMERO

Caracas, CPT-CEHA-UCV, 2012, 264 p.



¡AL CÉSAR! Por sus fueros periodísticos literarios llega el profesor Agustín Blanco Muñoz con su nuevo libro –Venezuela un País Podrido- estrujantes revelaciones de Elías Manuitt Camero, las conspiraciones en las que incursionó y facetas desconocidas de la lucha política que estremecieron en los años sesenta. Hay revelaciones dignas para reflexionar ante la incertidumbre más latente de alguna contingencia en la víspera del proceso electoral. Como todas las obras de Blanco Muñoz ésta debe constituir un galardón más, simplemente un novedoso best-seller. “Venezuela un País Podrido” ya está en las librerías.

El Universal, 01 de julio del 2012, p. 3-13


Información
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jueves, julio 12, 2012

HABLAN ELÍAS MANUITT CAMERO Y MIGUEL ACOSTA SAIGNES



CÁTEDRA PÍO TAMAYO
CENTRO DE ESTUDIOS DE HISTORIA ACTUAL
IIES / FACES / UCV
COORDINACIÓN DE POSTGRADO DEL NÚCLEO
NUEVA ESPARTA  DE LA UDO

INVITAN

AL ACTO DE PRESENTACIÓN DE LOS
DOS ÚLTIMOS TÍTULOS DE
 AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ

Tomo 23
 VENEZUELA: UN PAÍS PODRIDO
HABLA ELÍAS MANUITT CAMERO
 
Tomo 24
EL SIGLO QUE YO VIVÍ
HABLA MIGUEL ACOSTA SAIGNES


PRESENTACIÓN A CARGO
DEL PROFESOR
HENRY URBANO

PALABRAS DEL PROFESOR
MIGUEL ACOSTA HIJO

PALABRAS DEL AUTOR
AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ

JUEVES 12 DE JULIO DEL 2012

COORDINACIÓN GENERAL DEL POSTGRADO
NÚCLEO NUEVA ESPARTA / GUARAMARE
6 PM

Venta de los libros a precio de bautizo
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domingo, junio 24, 2012

LUIS MARÍN - PAÍS PODRIDO. HABLA ELÍAS MANUITT CAMERO





La sentencia es de Elías Manuitt Camero, capital del ejército venezolano, desertor, en 1962, para unirse al frente guerrillero José Leonardo Chirinos, en el estado Falcón. Años después, en desacuerdo con la llamada “política de repliegue táctico” del PCV, se fue a Cuba, donde permaneció alrededor de una década. Volvió a Venezuela a fines de los setenta, casado con una médico cubana, con un hijo, para establecerse en su pueblo natal, Altagracia de Orituco.

No consigue ninguna ocupación estable, tampoco su esposa, porque para entonces los médicos cubanos no podían ejercer en Venezuela sin revalidar el título. Así terminó sus días vendiendo frutas y verduras por las calles del pueblo en un camión desvencijado. La situación fue tan desesperada que a fines de los ochenta ella lo abandona para volver a Cuba con su hijo. Entonces tomó la determinación final de suicidarse.

Los vecinos advirtieron su ausencia por el olor a frutas podridas que desprendía el camión destartalado frente a la que fuera su casa; quizás esa fue la última visión que el capitán tuvo de este país, de allí lo irónico de su sentencia: Venezuela, un país podrido.

Pero ¿con qué derecho se puede hacer un juicio tan duro sobre su propio país, tanto menos por quien es un perfecto fracasado, por cualquier ángulo que se le juzgue?

LA HISTORIA COMO FRACASO

Se tiende a creer que la historia está hecha por los grandes hombres, los héroes, pintada en momentos estelares, grandiosas batallas; pero, no. La historia también está llena de derrotas que ni siquiera son grandes derrotas. De pequeños personajes que pululan por los rincones, que nadie recuerda y algunos hasta se esfuerzan en olvidar.

No se debe menospreciar el fracaso porque acompaña a toda acción humana como su reverso inseparable, de la misma manera que la muerte acompaña a la vida como su cara oscura e insondable.

Esta singular circunstancia es lo que permite que el suicidio esté siempre allí, como una puerta trasera del teatro, que nos permite abandonar la escena de la vida en cualquier momento en que nuestro papel nos resulte particularmente intolerable.

Incluso, a muchos grandes hombres los recordamos más por sus fracasos que por sus éxitos. Por ejemplo, la única batalla que la gente recuerda de Napoleón es Waterloo. Su destino es Santa Elena, no ser el emperador de los franceses.

El nacimiento de Venezuela es producto del fracaso monumental de la Gran Colombia. La imagen más conmovedora de Bolívar es la de Santa Marta y sus frases: “Vámonos, José, que de aquí nos echan. ¿A dónde iremos?”

El Che Guevara debe su condición de “guerrillero heroico” a la imagen de traicionado, prisionero y ajusticiado, en el más absoluto desamparo; no a la triunfante de Santa Clara u ordenando fusilamientos en La Cabaña.

El verdadero Miranda es el de La Carraca, repudiado y entregado a sus verdugos por sus propios camaradas republicanos; no quien frecuentara a Catalina II de Rusia.

El mismísimo Marx nunca vería su revolución mundial del proletariado y moriría en el exilio, en la más aplastante miseria, incapaz incluso de alimentar a sus propios hijos.

Jesucristo no es esa imagen de “triunfador sobre la muerte” que alguna iconografía nos quiere vender; sino el otro, mancillado, escupido, azotado, coronado de espinas y crucificado.

Podríamos remontarnos a Sócrates, pero esto ya nos llevaría demasiado lejos.

Son los que aquí llamamos “héroes trágicos”, buenos para el sacrificio, completamente ineptos para la victoria, como diría Pío Tamayo, quienes realmente tocan el corazón de la gente sencilla.

En conclusión: Hay una devoción de la Humanidad por el fracaso; una identificación sentimental con el vencido.

OLVIDO VOLUNTARIO
Razones para recordar gente como el capitán EMC son las mismas que otros tienen para empeñarse en olvidarlos. Porque son como un dedo acusador contra los figurones, los dirigentes de aquellos que cometieron el error de creer y no entendieron a tiempo las maniobras, los bruscos cambios de rumbo, los sorpresivos golpes de timón.

Los que fueron engañados, utilizados y luego abandonados a la vera del camino, esos que causan una embarazosa incomodidad cuando se presentan a pedir una ayudita en las lujosas oficinas de sus antiguos “camaradas”.

Cuantos han deslizado un billetico furtivo, dado una palmadita en el hombre y dicho como por descuido: no vuelvas por aquí, tú sabes, no me conviene. O diplomáticamente, no vengas sin avisar y luego a la secretaria: si vuelve o me llama, estoy en una reunión.

La actitud de la izquierda parlamentaria frente a la lucha armada es un tabú, un no hablemos más de eso. Sí, fue un error, nos equivocamos, pero vamos a pasar la página. La cuestión es que el problema sigue allí, sin resolverse, sin ser plenamente asumido.

En el fondo está la tesis stalinista de cambiar el pasado, que es la forma socialista de “hacer la historia”. La expresión tan repetida de que “los pueblos hacen la historia” se traduce en la osadía de que la historia puede inventarse.

Como todas las cosas para los socialistas, también la historia está sometida al Poder. La escriben los vencedores, pero además, a su manera y poniendo en ella lo que les dicte la conveniencia política del momento.

Ya sabemos de sobra que esto no puede ser así y que el mecanismo no funciona; pero nos impone casi que el deber de mostrar la otra historia, la verdadera, que generalmente es la que nadie quiere oír porque está llena de miserias, mezquindades, infamias y bajezas, como éstas que exhibe sin pudor el capitán EMC.

MÚSICO, POETA Y LOCO

El capitán EMC pretende ser comunista y acusa al PCV de no ser auténticamente comunista; pero su ruptura se produce por su concepción alucinada de la revolución, que contrasta catastróficamente con las tesis del partido, ese adefesio positivista vulgarmente llamado “comunismo científico”, según el cual la revolución puede planearse como quien proyecta un edificio sobre una mesa de ingeniero.

La transformación de la sociedad exige condiciones objetivas, observables y medibles, que pueden en todo caso crearse si no han madurado espontáneamente, pero sin las cuales toda lucha resultará estéril.

El capitán EMC cree que lo que hace falta es voluntad y cojones. Por eso tercamente sigue dando cabezazos contra muros de incomprensión cada vez más altos y termina automarginándose. Además es orgulloso, no se arrastra a pedir limosnas, ni busca el acomodo, como hacen tantos.

En sus palabras no puede encontrarse el menor rastro de teoría. Le repugnan los que se embuchan con rebuscada terminología marxista (como dialéctica, praxis, histórico-concreto, alienación), que ni entiende ni quiere entender. Mejor pela por el cuatro e improvisa una tonada o compone un himno para la lucha.

Quienes lo conocieron en la Escuela Militar lo recuerdan como cantante y bailarín, capaz de dar saltos de vuelta canela incluso con el uniforme de suboficial puesto, lo que es contrario al reglamento. Así como es inusual desplazarse en un carro sucio hasta lo inconcebible, donde el pasajero no tiene lugar donde sentarse.

Su verdadera vocación era para la poesía, que practicaba con la misma ingenuidad, espontaneidad y desparpajo con que se orientaba en política.

Desde la antigüedad se ha separado la poesía del conocimiento, ella apunta desde el sentimiento, no desde la Razón. El poeta no explica nada, ni describe, que es lo que se supone que hace el científico. Sólo siente y dice lo que siente, a despecho de la gente sensata.

Quizás por eso es irresponsable, en el sentido de que no puede pedírsele cuentas; al contrario del político, del administrador, que son, tienen que ser, responsables. El poeta, no; porque nadie responde por sus sentimientos. Los poetas, como los niños y los borrachos, ni dicen mentiras ni callan verdades; por eso son tan terriblemente incómodos para los políticos maniobreros.

No obstante, a veces la pura intuición hace revelaciones sorprendentes. El capitán EMC previó en 1977 la caída del socialismo real, básicamente por los groseros privilegios de la casta burocrática; mientras el derrumbamiento del bloque socialista sorprendía a todos los servicios de inteligencia y analistas que disponían de información privilegiada.

La reflexión final con que cierra el libro que le dedicó la Cátedra Pio Tamayo del Centro de Estudios de Historia Actual, FACES-UCV, no puede ser más inquietante: Un país podrido hasta los tuétanos, en lo económico, en lo político, lo social, lo militar, lo moral, en lo educacional. “Una crisis violenta, que no resuelve sino la  violencia”.

“¿Nos espera entonces una mortandad? Sí, indudablemente y lamentablemente.”


Luis Marín
24-06-12

Exposición en la CPT, el lunes 18 de junio del 2012, en el marco de la presentación del Tomo No. 23 de los TV de Agustín Blanco Muñoz, Venezuela, un país podrido. Habla Elías Manuitt Camero. Caracas, CPT-CEHA-UCV, 2012, en la Sala E de la UCV.


Información sobre el libro
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PABLO BRITO ALTAMIRA - SOBRE: VENEZUELA UN PAÍS PODRIDO. HABLA ELÍAS MANUITT CAMERO


Comentario al libro del Profesor Agustín Blanco Muñoz

Para un civil que nunca ha disparado un arma, como yo,  el tema de este libro y de este conversatorio no puede tener un enfoque objetivo.  Las razones de lo que se ha denominado lucha armada, si las hay o las hubo, son tema sobre el que nada puedo aportar, como no sea desde una óptica total y completamente subjetiva. Pero Elías Manuitt Camero, a quien hoy se rinde homenaje a través del excelente libro del Profesor Blanco Muñoz, no era sólo un hombre de esa lucha armada, era también un poeta. Esto me permite hacer un breve comentario sin sentirme demasiado extranjero, demasiado intruso en esta mesa donde todos tienen algo que decir con más pertinencia que yo.

¿Qué ha sido y qué es en este país la política revolucionaria? ¿Tenemos hoy lo que nos corresponde como herencia revolucionaria? El libro de Agustín plantea  y sugiere una larga serie de preguntas, muchas de ellas sin respuesta. ¿Cómo hacer, pregunta también, para quitarnos esa parte de la memoria  y dejar de un lado ese tiempo que sólo nos dejó errores, fracasos, frustraciones?

Estamos en una situación, pareciera decirnos, que tal vez no justifica pero sí explica el suicido del poeta guerrillero, del guerrillero poeta.  Porque si uno se pregunta y se pregunta y no obtiene respuesta se encuentra de pronto, irremediablemente, en una calle ciega -real y textualmente ciega-  donde los ojos quedan al fin abiertos para siempre, como dos golondrinas.

Agustín parte de esa imagen de Miguel Hernández,  poeta de la guerra o poeta en guerra y establece que cada uno de los muertos por la libertad queda con los ojos en la vida.

Pero de las preguntas sin respuesta, de los callejones sin salida que llevaron a Manuitt Camero al abismo, surgen hoy otras preguntas que son las que le hacemos a la época que permitió que esto ocurriera.

Dice Mery Sananes en el prólogo a los “ sueños de amor y libertad” de Manuitt:
“ Tu disparo, Elías,  es un nuevo expediente a esta sociedad, a esta historia dolorosa, a este proceso donde todos, como decía Pío hace más de cincuenta años , nos hemos convertido en culpables y cómplices de las armas asesinas. Tu vida y tu muerte son radiografía e historial de un tiempo y una sociedad que hay que cambiar ”.

Y esta es la pregunta que viene de adentro y que busca llegar más adentro aún en la respuesta, como para ir más allá sin tener que hacerlo con el gesto definitivo que el poeta puso en  práctica como último poema sin palabras: ¿Qué clase de sociedad es la que acorrala a tal punto la sensibilidad humana que fuerza al individuo a tomar las armas, contra otros o contra él mismo?

 
¿Es una sociedad criminal? ¿Es una sociedad enferma? ¿O es, como declara en el título el libro de Agustín y Elías, un país podrido?

Lo que permite, y exige, proponer esta otra cuestión: ¿Qué clases de personas forman, formamos un país así?

Estas no son preguntas fáciles, de esas que podemos responder sin pensar. No pretendo hacerlo yo en esta breve intervención. 

Manuitt se jugó su respuesta, que no es la mía,  cuando escribió:

Cada vez que salgo al viento
Me pongo a considerá
Qué será de Venezuela
Su futuro cuál será
Y la única respuesta
Que yo he podido encontrá
Es que pa’arreglá esta vaina
La solución es PELIÁ

Pero esta respuesta remite a otras preguntas, tal vez anteriores. Pelear… ¿Contra quién?  ¿Contra el tirano o contra la tiranía, contra el sistema o contra los que lo imponen… o contra los que lo toleran…contra los otros o contra nosotros mismos?

Preguntas difíciles que tal vez nadie a solas pueda responder, puesto que no es un problema de la soledad sino de lo colectivo. Yo no tengo las respuestas. Solo quiero comentar, siempre desde la subjetividad, siempre más cerca del poeta que del hombre de armas, que huir de las preguntas, por difíciles de responder que sean o parezcan,  es huir de nuestra condición humana. Yo no soy historiador pero sé que desde hace mucho tiempo en Venezuela se dispara primero y se pregunta después. En el sentido más literal  y sangriento, ese que produce un muerto cada media hora, y también en muchos otros sentidos igualmente sangrientos a la larga, igualmente inhumanos, por banales que parezcan.

Aquí se  habla antes de pensar, se gasta el dinero antes de sudárselo, se hacen hijos antes de amar, se publican leyes antes de discutirlas y se ganan elecciones antes de contar los votos. Huimos hacia adelante a toda la velocidad que la gasolina barata nos permite  para no detenernos ni un instante a preguntarnos quiénes somos, para qué somos, cómo somos…morimos, muchas veces, antes de preguntarnos si estamos vivos.

Huimos de nuestra propia humanidad, como si ser humanos fuera un peso demasiado grande, tal vez porque para serlo en plenitud tenemos que preguntarnos por nuestra condición más radical y más básica, nuestra condición de mortales.

Parece, en efecto, que nos regodeáramos en la paradoja funesta de irnos matando por el camino para escaparle a la muerte, al punto de que los caciques míticos de la tribu se declaran obscenamente inmortales, brutalmente vencedores de la debilidad, la enfermedad y el miedo, condiciones humanas por excelencia,  que están proscritas del lenguaje oficial como si se tratara de cosas pecaminosas y perversas.

De ello, como de todo lo demás, debemos  responder también como ciudadanos, acostumbrados a colocar en los líderes que nosotros mismos entronizamos la suma del cielo y del infierno mientras escondemos como avestruces la cabeza dejando expuesta nuestra  parte más vulnerable. ¿Idiotas? ¿Cómplices? ¿Inconscientes?

El puer ataernus, el eterno adolescente, es nuestro ícono, nuestro arquetipo y nuestro prototipo de ser humano. No tratamos a nadie de usted, no decimos señor o profesor o maestro , decimos chamo,  pana, amorcito… mostrando , aceptando o refrendando la superioridad de todo lo que es juvenil o nuevo o reciente o flamante y suplantando así lo esencial por lo aparente, porque la juventud no es una condición sino una circunstancia pasajera que sólo puede hacerse definitiva dándole muerte al que la ostenta.

Y así están muchos, paralizados en unos años sesenta en los que ya estaban atrasados  y convertidos en momias del funcionariado que se dice revolucionario. Con esta trampa, con esta cirugía estética de la teoría social, la sociedad entera pierde la memoria, la serenidad, la sabiduría, la prudencia y el sentido de lo trascendente, que son todos atributos de lo añejo, lo curado, lo decantado. Atributos de la Historia, en fin.

Como púberes congelados, estamos detenidos, retenidos, suspendidos siempre a un minuto de cumplir la mayoría de edad por miedo-terror de convertirnos en responsables de nuestros actos.  E incapaces, por tanto,  de salir de una vez por todas de esta prehistoria contemporánea.

Estamos, como Sísifo, intentando burlar a la muerte con argucias para terminar condenados a golpearnos eternamente con la piedra que debemos cargar una y otra vez hasta la cima de la montaña  que se viene abajo siempre con el nuevo deslave de cada temporada de lluvias.

Venezuela es un país podrido a costa de no haber querido madurar nunca. Como en el  retrato de Dorian Gray, el pacto con el diablo, firmado con la sangre negra, bituminosa del inframundo, nos permite vernos siempre apuestos, jóvenes y modernos, mientras que la realidad, oculta en el desván, desborda por las cloacas, los subsuelos y las morgues.

Y si el ex país nunca despierta, un epitafio rezará:

Aquí yace la Pequeña Venecia
Muerta por negarse a crecer
Abrió  los ojos, la muy necia
Cuando era ya muy tarde para ver.

Pablo Brito Altamira

Exposición en la CPT, el lunes 18 de junio del 2012, en el marco de la presentación del Tomo No. 23 de los TV de Agustín Blanco Muñoz, Venezuela, un país poido. Habla Elías Manuitt Camero. Caracas, CPT-CEHA-UCV, 2012, en la Sala E de la UCV.


Información sobre el libro
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