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martes, mayo 17, 2016

ORLANDO URDANETA: EXILIADO, DISIDENTE, IRREVERENTE, DOLIDO

Orlando Urdaneta
un venezolano exiliado, disidente, irreverente, dolido

Agustín Blanco Muñoz, 
No Vale, Yo no Creo
Habla Orlando Urdaneta
Caracas, Cátedra  Pío Tamayo
Colección Testimonios Violentos Nº 27, 2015.
456 pp.

LA INTRODUCCION

UN ENCUENTRO DONDE LA PALABRA CORRE LIBRE

2016, cambio de personal en la Asamblea Nacional y un nuevo libro del historiador de lo actual, Dr. Agustín Blanco Muñoz.

En esta oportunidad entrevista al polifacético marabino, exiliado, irreverente, disidente y otras cosas más,  Orlando Urdaneta, cuyo desamor a la causa revolucionaria chavista, le ha hecho “merecedor” a la expatriación, aunque su irreverencia parece haberse desarrollado en la 4ª R, ante el lógico desacuerdo con una supuesta democracia representativa, no comprometida con el pueblo y retroalimentada más tarde, con la fantasmal aparición de un también supuesto “socialismo S.XXI”, cuyo propósito es terminar lo emprendido por la primera, convertirse en “democracia” participativa y protagónica pero, fundamentalmente, destruir al país.





Se trata de un libro-compendio de 7 entrevistas entre OU y ABM, a lo largo de 5 años, donde la forma o estructura de la entrevista deja la percepción de un encuentro donde la palabra es libertad de expresión, sin  temores ni extravíos, una carga de esperanza grande y la respuesta, sin recelo.

La espontaneidad-ansiedad de OU determina la composición, orientación e hilo discursivo; obliga al entrevistador a orientar didácticamente la búsqueda de la respuesta deseada, posible, sin abusar de grandes interrogantes, dada dicha espontaneidad, como insistir en la especificidad de los temas tratados en procura de esa respuesta tanto acertada como esperada que por momentos nos hace pensar en un proceso reiterativo; es como precisar los torrentes de la vertiente en procura del río que desagua las tormentas (tragedia vivida).

Las ideas que inducen las preguntas del entrevistador, parecen desglosadas en el alumbramiento de cada entrevista, desahogo del tiempo transcurrido, carga de frustraciones y propósito sin enmienda aparente, percepción y experiencia del entrevistado.

NO VALE, YO NO CREO
PASAPORTE HACIA EL ESPACIO-TIEMPO DEL EXILIO

Una, si se quiere, larga introducción de 23 páginas permite  la presentación de una resumida forma curricular, de intenso contenido histórico, de parte del entrevistado. Son 32 subtítulos convertido en contenidos breves para rápida lectura: la vida infantil, adolescencia, el hombre del compromiso consigo mismo y su país, hasta recordar al escritor de ¡”No vale, yo no creo”!, tal vez, el pasaporte  hacia el espacio-tiempo del exilio, donde el compromiso se colma de esperanza.

En la introducción, ABM, a juicio nuestro, demuestra dos cosas que lo involucran con el entrevistador y motiva al lector a incursionar en la discusión del contenido del libro: una manifiesta capacidad de resumir los eventos histórico-políticos relevantes del país actual, permitiendo la comprensión-relación entre la forma y contenido del texto y, lograr en el lector, previo al desarrollo discursivo del entrevistado, imaginar la vivencia del exiliado, más que entender el exilio como castigo a la disidencia y el derecho del entrevistado a “decretar” para sí la libertad de palabra como razón de protesta.

UN PROCESO QUE TRANSCURRE ENTRE LA ESPERANZA Y EL EXTRAVÍO POR LA TRAGEDIA VIVIDA

Percibimos entonces, envoltura de esperanza en el exiliado como si fuese derecho o principio, hasta ser transformada en necesidad permanente, utilizada consciente o no, para calmar la ansiedad-producto  del extravío provocado por la tragedia vivida, mezcla de frustración, soledad, necesidad de la tierra-vida, todo, enfocado como síntesis de cuanto nos hace envejecer entre sueños de retorno y encuentros.

Una introducción llena de contenido histórico abreviado, relacionada con los primeros años de exilio, donde ABM asocia la realidad emotivo-política de OU, cuyo pensamiento, más allá de la necesidad personal de sostener una crítica permanente, a veces insoportable entre cercanos, sostiene lucha igualmente constante entre la soledad-realidad del camino impuesto y el tránsito de las edades, siempre, indiferente.

Pero, ahí no queda todo, en la propuesta introductoria percibimos otra batalla librada en su momento por el entrevistado, entre la tragedia-sentimiento y la realidad vivida como tesis sintética del hombre, de manera integral y, por qué no, advertimos enfrentamiento entre el hombre pensante con ansias de libertad y las ideas no compartidas que han de ahogarse en el silencio de la soledad impuesta que en las primeras de cambio condujeron a posible angustia y a momentos depresivos, no siempre denunciados.

El gran medicamento: la familia, el trabajo y la amistad requerida.

EL LIBRO
HABLA ORLANDO URDANETA

NECESIDAD DE DESLASTRARSE DE LA HIPOCRESÍA
POLÍTICA Y LA FALSA HUMANIDAD

416 páginas y 775 subtítulos aproximadamente, entre preguntas, respuestas, coincidencias, disidencias e intentos de convencimiento entre uno y otro de los participantes; más enfrentamiento de preguntas y respuestas, el diálogo fraterno y constructivo, estemos o no de acuerdo los lectores, con la temática desarrollada.

Como toda lectura, debe ser gozada con suficiente libertad o confianza para entender e interpretar el contenido, precisando ante todo, la posición asumida por los personajes centrales y formar parte del diálogo como confrontar lo propuesto, de ser necesario, con la misma libertad.

El lector puede entender que son 416 páginas de desahogo de quien pudiera haber entendido y asumido el exilio, inicialmente, como prisión, situación de angustia, soledad, frustración, lucha interna de sobrevivencia ante el compromiso permanente de la existencia como ser pensante, lejos del terruño y con mayor razón,  si el exiliado es “maracucho”, por su idiosincrasia particular y el apego a la tierra-madre.

¿Acaso, necesidad por deslastrarse de la hipocresía política y la falsa humanidad existente?, y como respuesta, confesiones y “arrepentimientos” del hombre por su acción ciudadana en contrapartida, a un cúmulo de expresiones sentimentales con tendencias de virajes, ante “una” política que impone desdoblamientos de ideas y actitud ante nuestros semejantes, gobiernos y la sobrevivencia misma; Pudiera resultar cruel el exilio si apelamos al sentimentalismo humano o comparamos con la enfermedad terminal que como por arte de magia, cambia la conducta y capacidad de comprensión del hombre que la padece.

En fin, un contenido, aún no explorado pero imaginamos situaciones derivadas de la Introducción elaborada por ABM, el historiador de lo actual, es posible que al final de la lectura debamos revisar lo expresado aquí pero, queremos correr el riesgo a la autocorrección; por ahora, asumimos esto como prueba perceptiva del alcance de nuestra imaginación.

Culminada la lectura, no hubo necesidad de cambios en el análisis.

ENTRE LA COMPLICIDAD Y LA CULPABILIDAD

Aspectos discutibles: En medio del discurso surge la necesidad de involucrarnos en las propuestas conceptuales del entrevistado; tomemos por ejemplo, 2 de ellas:

Complicidad y culpabilidad: En uno de los pasajes del libro se plantea  la equivalencia entre ambos términos. OU considera que son diversos y ABM lo “convence” de su equivalencia, apoyándose en el criterio político de Pío Tamayo; de inmediato, OU acepta pero, luego, lo niega (p-38).

Como “participante” en la discusión, me gustaría decir: El sentimiento que produce la actitud cómplice pudiera resultar de alta densidad ante la culpabilidad. La primera golpea la conciencia hasta el fin de los días, enfrentamos temores, indecisiones, falta de personalidad, poco carácter, emotividad, etc. La segunda, de ser comprobada ha de satisfacer la acción realizada, más allá del arrepentimiento, por deliberada o voluntaria.

Por encima del efecto del hecho cometido, la culpa no deja de reflejar responsabilidad y compromiso personal, no necesariamente aceptado por el resto de la sociedad o leyes. No obstante, se pudiera pensar que una cosa (complicidad), trae a la otra (culpabilidad), desde el punto de vista jurídico, si y solo sí se comprueba, a menos que estemos inmersos en una dictadura de poderes.



Hay casos, donde la complicidad conlleva colaboración o connivencia (tolerancia hacia quien comete la falta; ejemplo, el mandatario que tolera la corrupción de su  subordinado ante la cosa pública, con el objetivo de tenerlos bajo control político, tal como ocurre en el caso de los dictadores).

Por supuesto, tocamos el asunto porque OU se considera “cómplice o culpable” de hechos políticos, al no haber sido capaz de protestar y denunciar lo no compartido. Decir que todos somos culpables de la tragedia vivida en Venezuela por haber aceptado la dictadura de Chávez y sus seguidores, obligaría a realizar cierta abstracción del “todo” connivencia en relación al país-totalidad.

¿CÓMO Y POR QUÉ ENJUICIAR A TODOS LOS VENEZOLANOS POR “IGUAL”?

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