viernes, febrero 08, 2008

EL O4F-92: OTRA VENEZUELA PROVISIONAL



El alcalde mayor tomó la palabra el 23 de Enero para conmemorar el medio siglo de la huída de Marcos Pérez Jiménez, del nacimiento del Pacto de ‘Punto Fijo’ y de lo que luego se bautizará como ‘cúpulas podridas de la democracia de Acción Democrática y COPEI’. Sin embargo, puso el acento en ‘su revolución’ que sería lo nuevo y verdaderamente digno de celebrar.

Pero sus afirmaciones tienen que ver con el fracaso del proyecto que se pone en práctica a partir del 04F-02 y que asume el carácter de ‘revolución bolivariana en marcha’ desde el 02F-99 cuando asume el mando-poder el golpista-presidente (GP). Para el funcionario esta revolución “muestra signos de estancamiento”. Y se siente obligado a actuar como una voz de alarma: ...“Los procesos que no avanzan se estancan y lo que se estanca tiende a morir o a desaparecer.”... (EN, 24/01/08, p.1-4).

AQUÍ NO HAY ESTANCAMIENTO SINO FRACASO

El orador parece olvidar que todo proceso implica movimiento y cambio permanente, y que no tiene sentido invocar el absurdo nombrado como estancamiento, para tratar de ocultar lo que, desde todo punto de vista y perspectiva, es un rotundo y definitivo fracaso.

Y la pregunta es particularmente comprometedora: ¿Es posible concebir que una sociedad permanezca indefinidamente en un punto? Los estados de descomposición-degeneración no son estancamiento. La llamada caída del imperio romano no se debe a un estancamiento sino a un estado de profunda descomposición que conduce hacia la creación de un orden nuevo.

Y esto es lo que parece no entender el alcalde. En historia sólo existe el fracaso de los proyectos. ¿Cómo se puede llegar a pensar que una revolución puede ser algo estancado? ¿Cómo negar que aquí hoy no hay nada que tenga que ver con revolución sino con una descomposición que ve crecer la degeneración-desmoronamiento de los pilares bases y valores de esta sociedad?

LA REVOLUCIÓN COMO TABLA SALVADORA

Es evidente que, en términos de lo teórico-metodológico llegó la hora de preguntar, con el máximo rigor, por eso que se llama revolución. Al menos en nuestro caso este programa o proyecto se convierte en una especie de recurso o tabla salvadora. La historiografía del siglo XIX y buena parte del XX tiene en la revolución una salida a las grandes crisis. Una montonera con su respectivo héroe-caudillo debe sustituir la vieja o desgastada mediante una revolución, es decir, por la vía del alzamiento militar.

Y esta es la actuación que llena nuestra historia republicana. Se trata de registrar y pegar permanentemente pedazos de montoneras. De allí nace el militarismo como una expresión de fuerza y decisión que tiene como norte ideológico el asalto al poder para la obtención de los beneficios respectivos. Por ello en cada momento las montoneras han construido su Venezuela. El país a la medida de las apetencias y de las insignias, gustos y desvaríos de los héroes-caudillos-libertadores del momento respectivo.

200 AÑOS DE MONTONERAS

Son 200 años de montoneras como base y fundamento para la constitución de ‘repúblicas’, países y naciones a la medida de las circunstancias e intereses. De modo que la aparición de un país dominante sustituye los anteriores. De allí que desde el país Páez o Guzmán Blanco al país Caldera o Chávez hay sólo el cambio de proyectos de ambiciones y posiciones para lograr más autoritarismo y posibilidades de trascender los llamados límites patrios.

DEL PAÍS PROVISIONAL A LA MONTOMERA INTERNACIONAL

Por eso, en la medida en que se han movido las repúblicas montoneras, han ido quedando en los caminos huellas de uno u otro país. Y a la larga se llega, ante un ‘proceso todopoderoso’, al agotamiento de todos los intentos de país, para imponer una dimensión supuestamente revolucionaria que acaba con todo lo anterior e implanta una tal república que corresponde a un país bolivariano. Por ello, Venezuela deja de ser el país rotatorio y provisional para pasar enteramente a manos de una montonera que admite moverse en base a planes-programas internacionales, que están relacionados con posiciones ideológicas emparentadas, a la vez, con el dominio y reparto del mundo actual.

Y conste que la provisionalidad ha definido y determinado lo que hoy conocemos como Venezuela desde el propio inicio de la invasión en 1492. Desde entonces, todo lo que hemos tenido como país, en el mejor de los casos, procede de lo prestado. Así se obtuvo el beneficio de la independencia o ‘las repúblicas’, las dictaduras, la democracia o la ‘revolución del siglo XXI’.

LA DESTRUCCIÓN 04F-92

Y con esta práctica golpista inspirada en al positivismo del siglo XIX, que coge calle abierta a partir del 04F-92, se quiere ir más allá de la Venezuela provisional que ha llenado la llamada vida republicana. Ahora se pretende crear el país de la revolución del poder militar-civil que somete y pretende cambiar la añeja Venezuela a pedazos y provisionalidad y poner en su lugar a una gran república socialista-bolivariana del siglo XXI que convierta definitivamente a Venezuela, aún sin estancamiento, en un territorio-sociedad-valores que, en sentido estricto es un ex-país. Este es el legado mayor del 04F-92. Desde entonces se puso a andar la mayor maquinaria de destrucción que haya conocido la Venezuela de todas las provisionalidades.

Y esto ha permitido el surgimiento de algo que recibe hoy el nombre de polarización. La Venezuela polarizada contiene el mismo carácter de provisionalidad, improvisación, incoherencia y arbitrariedad. En ella no hay nada que tenga que ver con procedimientos democráticos. Todo es producto de la actuación autoritaria de firme inspiración totalitaria. En las manos del jefe único se encomiendan todos los espíritus. Pero esto sólo es garantía de la adscripción al proyecto de la provisionalidad y no de la actuación de los miembros. En este momento, y en el marco de la montonera chavista, convertida en república provisional, el colectivo, sujeto de la manipulación de todos los proyectos, en medio de la descomposición social, tiende a producir más militantes para las filas de la destrucción.

AQUÍ NO ES DIFÍCIL PREFIGURAR UN ESTALLIDO SOCIAL

En las sociedades descompuestas donde la gente carece de sustentos materiales y espirituales, resulta extremadamente difícil crear una nueva perspectiva. En nuestro caso se ve claramente. Más allá de oficialismo y ‘oposiciones’ no hay más nada. Mientras aquí no surja un movimiento con capacidad-pegada para dejar atrás la provisionalidad seguiremos alimentando el círculo del desgaste, la incertidumbre y la desesperación. Hoy, con un régimen que hace gala permanente de su propia ineficiencia y provisionalidad, mientras alardea su apego al mundo socialista y revolucionario, que suma grandes problemas de alimentación, salud, vivienda, inseguridad, inflación y producción, no es difícil vislumbrar un camino copado de sobresaltos ni alarmante prefigurar un estallido social.

Previo al 27F-89 dijimos muchas veces algo que ahora repetimos: el colectivo no muere de hambre con los brazos cruzados y en plena oración. Esta ‘revolución’ podría ser barrida por un colectivo, aún provisional, que está llamado a crear la Tercera Venezuela, la primera que se ubique más allá del signo de la provisionalidad.abm333@gmail.com


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