jueves, junio 23, 2011

¿ESTÁ ENFERMO EL INVENCIBLE GOLPISTA-PRESIDENTE?


Hermano del presidente Chávez estima que este regresará al país en 10 ó 12 días

HISTORIA HOY
Uno de los debates (sin debates) de hoy en este ex país tiene que ver con el estado de salud del Golpista-Presidente (GP). Hay dos corrientes de opinión.

Para una gran mayoría no hay tal enfermedad y estaríamos en presencia de un operativo que tiene como objetivo fundamental el refrescamiento de la imagen para su recuperación  de quien esa colectividad califica y acepta como Presidente de la República.

Y todo esto lo habría diseñado el Centro Mayor de Inteligencia de Venecuba. Por ello se decidió que el personaje debía permanecer separado de su rutina todo el tiempo que fuese necesario para proceder a estudiar el impacto de su ausencia tanto a nivel del oficialismo como de ‘las oposiciones’.

Y una vez realizado este estudio se diseñaría un programa de recuperación de su imagen  con miras a impulsar la campaña respectiva para su reelección. En fin, no hay problema alguno de salud sino que se ha inventado una enfermedad con fines políticos.

Según este criterio, los héroes-caudillos-autócratas no son seres ordinarios. Están más allá del bien y el mal. Son seres extraordinarios. Semidioses-todopoderosos-únicos-inigualables. Y las enfermedades no se hicieron para ellos. Son materialmente inmortales.

Este análisis está directamente unido al culto a la personalidad. Basta con recordar que a su padre, Fidel Castro, se le conocía y nombraba como ‘El Caballo’. Nadie en Cuba y en el mundo como él. No se ocupaba de eso que llaman descansar. Todo su tiempo se dedicaba a trabajar por la revolución.

Y cuando apareció la palabra y real enfermedad fue para dejar la conducción directa del mando-poder, 50 años después de haberlo recibido y disfrutado.

La segunda posición en el debate es la de quienes entienden que sí hay una enfermedad en el GP cuyo manejo es de orden político, como corresponde en estos casos.

Y se supone en este sentido que esta operación fue estrictamente planificada. Es algo que tiene que haber sido objeto de un cúmulo de consultas y cálculos.

Por ejemplo, el alto mando militar, el entorno político e institucional tenía que estar enterado para prevenir cualquier anormalidad. Y no parece calzar en ninguna lógica el planteamiento de que el GP se instalaría en La Habana un mes o más a fingir una enfermedad para recuperar su imagen política.

La enfermedad existe y llegó el momento en que se volvió inocultable. La salida se determinó como quirúrgica.  Y es el propio GP la noche del domingo 12/06/11 quien dice en entrevista telefónica con Telesur que la operación fue profunda y que la biopsia no dio señales de cáncer.

Pero sólo una dolencia que reviste verdadera gravedad reclama una clínica de un tiempo superior a la semana. Y si a esta fecha su hermano Ádan declara que el GP podría regresar cuando esté recuperado entre 10 o 12 días, es porque la operación trajo aparejado un tratamiento como el que se aplica en el caso de tumores malignos.


Ahora, es elemental pensar que a estas situaciones se les saque partido político. Por ello desde un inicio se tiene planificada la campaña del regreso. Está en el lecho de enfermo pero sus seguidores lo animan: ¡Pa’lante Comandante! Será un regreso apoteósico. El pueblo en el reencuentro con su líder.


Pero lo lamentable es que el reencuentro no es nada más con ‘su gente’ sino con las oposiciones y sus respectivos medios cuyas acciones están directamente unidas al GP. Porque la politiquería que se despliega hoy aquí tiene una clara orientación: a favor o en contra del GP.

Sacarlo de escena es meter en problemas mayores a nuestros políticos para quienes sustituir al GP se ha convertido en un imposible. Porque mientras sigamos en el reino de la vieja y gastada política seguirá prevaleciendo la mejor y más clara imagen del engaño-politiquería-destrucción.

A esta hora no hay aquí un liderazgo capaz de enfrentar la profunda destrucción que avanza hoy a paso firme y sin ninguna intención de detenerse.

 Es una oposición que ni siquiera tiene hoy el mínimo sentido común que se requiere para exigir que se explique la ausencia  del Jefe de Estado y el prolongado silencio. ¿Es tal el deterioro de este hombre, uno de los más mediáticos de Venecuba, que se ha visto obligado a apartarse de la promoción de su mensaje e imagen?

Ya se sabe que la enfermedad en general está ahí y que puede aumentar. Y desde ahora hay que registrar que  en ese escenario las oposiciones y sus medios subirían al máximo el tono de la defensa y la acción del GP que sólo puede ser afectado por una derrota electoral en caso de  que la permita.

Es el juego dialéctico de los contrarios sin contrarios. De los derrotados que abogan por sus verdugos. ¡Que historia, amigo! T: @ablancomunoz

Agustín Blanco Muñoz
23 de junio del 2011

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